Un día cualquiera
Cuando pintamos debemos buscar el accidente casual, algo que nos aleje de lo rehecho, que evite llevarnos a nuestra concepción limitada y equívoca de lo natural, algo que simule la naturaleza. Un reflejo en el agua no es programable, se escapa de toda lógica y diseño inicial.
El accidente en la pintura nos ayuda a simular la naturaleza. Acabo de ver un cuadro de Sorolla, Nadadores en Jávea, imagino qué pensaba Sorolla mientras pintaba. Navegaba, al igual que los nadadores entre la naturaleza y su obra. Sabía, y eso era su llave al arte, a la genialidad, que su procedimiento iba y venía entre esas dos orillas, la naturaleza, el mundo, y su interior, su mundo.
